Cuando se trata de productos que están en contacto directo con pacientes, pañales, apósitos, sabanillas, la calidad es una obligación. Por eso, en Higieclin trabajamos bajo estándares internacionales que van más allá de lo que exige el mercado local.
Uno de ellos es la certificación BRC Packaging, un sello que pocos fabricantes nacionales pueden exhibir y que marca una diferencia real en la seguridad de cada producto que llega a tus manos.
En este artículo te explicamos qué es exactamente esta certificación, qué implica obtenerla y mantenerla, y por qué debería importarte al momento de elegir a tu proveedor de insumos médicos.
¿Qué es la certificación BRC Packaging?
BRC son las siglas de British Retail Consortium, una organización fundada en el Reino Unido que desarrolló una serie de normas globales para garantizar la seguridad, calidad y legalidad de los productos.
Aunque nació en el sector alimentario, con el tiempo extendió sus estándares al mundo del packaging, es decir, al embalaje y los materiales que envuelven o contienen productos de consumo y uso médico.
La norma BRC Packaging (oficialmente llamada BRC/IOP Global Standard for Packaging and Packaging Materials) establece requisitos rigurosos para los fabricantes de envases y materiales de empaque.
Evalúa desde las condiciones físicas de la planta de producción hasta los procesos de control de calidad, la trazabilidad de los materiales, la higiene del personal y la gestión de riesgos de contaminación.
En términos simples: si una empresa tiene esta certificación, significa que un organismo externo e independiente auditó sus instalaciones y procesos, y verificó que cumplen con estándares de clase mundial.
¿Qué evalúa exactamente la auditoría BRC?
Para obtener la certificación, una empresa debe someterse a una auditoría exhaustiva que cubre múltiples áreas. Entre los aspectos más relevantes se encuentran:
Sistema de gestión de la calidad
La empresa debe contar con procedimientos documentados, trazabilidad de materias primas, registros de control de producción y protocolos claros para gestionar no conformidades. No basta con hacer las cosas bien: hay que poder demostrarlo con evidencia.
Higiene y condiciones de la planta
Se evalúan las instalaciones físicas, el control de plagas, la gestión de residuos, las condiciones de almacenamiento y la limpieza de las líneas de producción. En el caso de productos que tocan la piel de pacientes vulnerables, esto no es un detalle menor.
Control de materiales y proveedores
La norma exige que la empresa también audite a sus propios proveedores de materias primas. La cadena de calidad no termina en la puerta de la fábrica: empieza mucho antes.
Gestión de riesgos de contaminación
Se aplican metodologías como HACCP (análisis de peligros y puntos críticos de control), adaptadas al contexto del packaging, para identificar y controlar cualquier riesgo de contaminación química, física o microbiológica.
Capacitación del personal
Cada trabajador debe estar entrenado en los procedimientos que le corresponden. La certificación verifica que el conocimiento esté distribuido en toda la organización, no concentrado solo en la gerencia.
La auditoría se repite periódicamente, generalmente cada año, y la empresa debe mantener su nivel de cumplimiento en todo momento, no solo cuando sabe que viene la visita.
¿Por qué es difícil obtener esta certificación?
Conseguir el sello BRC no es un trámite administrativo. Es el resultado de años de trabajo sistemático para construir una cultura de calidad dentro de la organización.
Muchas empresas tardan varios años en alcanzar el estándar requerido porque implica cambios profundos en la forma de operar: documentar procesos que antes eran informales, invertir en infraestructura, capacitar equipos y adoptar una mentalidad de mejora continua.
En Chile, el número de fabricantes de insumos médicos con esta certificación es reducido. Eso convierte a quienes la poseen en actores de una categoría diferente dentro del mercado.
¿Qué significa esto para clínicas, hospitales y distribuidoras?
Si eres responsable de abastecimiento en una clínica, hospital o distribuidora, elegir a un proveedor certificado bajo norma BRC Packaging no es solo una buena práctica: es una forma de protegerte.
Primero, reduces el riesgo de incidentes. Productos mal fabricados o contaminados pueden causar daño directo a los pacientes, generar complicaciones en heridas, irritaciones o infecciones. Con un proveedor certificado, ese riesgo está sistemáticamente controlado.
Segundo, facilitas tus propios procesos de acreditación. Si tu institución está en proceso de acreditación ante la Superintendencia de Salud u otro organismo, contar con proveedores certificados internacionalmente suma puntos y simplifica la auditoría de tu cadena de suministro.
Tercero, tienes trazabilidad. Ante cualquier problema, un proveedor certificado puede darte información precisa sobre el lote, los materiales utilizados y el proceso de fabricación. Eso agiliza la gestión de incidentes y te protege legalmente.
Cuarto, estás comprando coherencia. La certificación no garantiza solo que un lote salió bien, sino que el sistema que produce ese lote está diseñado para producir bien siempre. Es una diferencia fundamental.
BRC y la combinación con ISO 9001:2015
En Higieclin, la certificación BRC Packaging coexiste con la certificación ISO 9001:2015, que regula el sistema de gestión de calidad de manera transversal a toda la organización.
Mientras ISO 9001 establece el marco general de calidad, BRC agrega una capa específica orientada a los materiales de empaque y su impacto en la seguridad del producto final.
Tener ambas certificaciones activas simultáneamente es una señal clara: no se trata de cumplir con un requisito puntual, sino de operar bajo una filosofía de calidad integrada que abarca desde la compra de materias primas hasta el producto que llega a la bodega del cliente.
Calidad que se puede verificar
En un mercado donde cualquier empresa puede afirmar que tiene "los mejores productos", las certificaciones internacionales son la forma objetiva de separar el discurso de la realidad. No dependen de lo que dice el proveedor sobre sí mismo, sino de lo que un auditor externo verificó de manera independiente.
Para Higieclin, mantener estas certificaciones activas año tras año es parte de nuestro compromiso con quienes confían en nosotros para cuidar a sus pacientes. Porque detrás de cada pañal, cada apósito y cada sabanilla que fabricamos, hay una persona que merece lo mejor.
Si quieres conocer más sobre nuestros estándares de calidad o tienes dudas sobre qué productos se adaptan mejor a las necesidades de tu institución, puedes contactarnos directamente. Estamos para ayudarte.
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